12 abril, 2017 admin

La preproducción 


Cada gramo de esfuerzo dedicado a la preparación antes del rodaje es más valioso que toneladas de parches aplicados durante la producción. Cuanto más concienzudamente hayamos pensado en todo lo que necesitamos para hacer que las tomas, y las escenas y el proyecto funcionen en cada etapa o localización del rodaje, menos sorpresas podrán arruinarnos la jornada. Aún más importante es pensar en todo lo que podría ir mal por adelantado.
Compartir un lenguaje visual con el director
La mayoría de los directores de fotografía comienzan un proyecto hablando con el director sobre sus películas, fotografías, pinturas, cómics, videojuegos o cualquier otro tipo de referencias visuales favoritas. Repasar libros o películas con el director ayuda a iniciar un debate productivo sobre filias y fobias, que ayuda sobremanera a crear un lenguaje visual compartido y de paso crea una conexión personal entre ambos.
La célebre visión satírica de “La última Cena” de Leonardo Da Vinci, tal y como se muestra en “Viridiana” (Luis Buñuel, 1961) con fotografía de José Fernández Aguayo.

La célebre visión satírica de “La última Cena” de Leonardo Da Vinci, tal y como se muestra en “Viridiana” (Luis Buñuel, 1961) con fotografía de José Fernández Aguayo.

Por fortuna, este no es un trabajo de nueve a cinco detrás de una mesa en el que el equipo sólo se reúne –al lado de una máquina de café– con el propósito de conspirar de boquilla contra el superior incompetente de turno para volver luego a sus pequeñas rencillas y mezquindades hasta el final de la jornada. Es imposible sacar adelante un proyecto cinematográfico sin que todo el equipo humano involucrado arrime el hombro en una sola dirección. Pese a que pueda haber tensiones y roces ocasionales ante problemas específicos, a cada miembro del rodaje le interesa sacarlo adelante de la mejor manera posible, y eso se transmite en la dinámica de trabajo. No queda demasiado tiempo libre para perderlo en cuitas absurdas.
La influencia visual de Edward Hopper en la historia del cine es gigantesca y no se reduce a la industria estadounidense. En la imagen, a la izquierda su obra “Nighthawks” (1942) y a la derecha dos fotogramas de “Forajidos” (Robert Siodmak, 1946) con fotografía de Woody Bredell. El homenaje alcanza la literalidad de la mano de Pascal Rabaud en “El final de la violencia” (Wim Wenders, 1997)

La influencia visual de Edward Hopper en la historia del cine es gigantesca y no se reduce a la industria estadounidense. En la imagen, a la izquierda su obra “Nighthawks” (1942) y a la derecha dos fotogramas de “Forajidos” (Robert Siodmak, 1946) con fotografía de Woody Bredell. El homenaje alcanza la literalidad de la mano de Pascal Rabaud en “El final de la violencia” (Wim Wenders, 1997)

 
Rizando el rizo. Entre las múltiples referencias de H.R. Giger para la creación del xenomorfo original de “Alien: el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979) se encuentra este cuadro de Francis Bacon que, a su vez, es un estudio en homenaje al mítico “Retrato de Inocencio X” de Diego Velázquez, sin duda una de sus obras cumbre y quizá la más influyente en la historia del retrato psicológico.

Rizando el rizo. Entre las múltiples referencias de H.R. Giger para la creación del xenomorfo original de “Alien: el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979) se encuentra este cuadro de Francis Bacon que, a su vez, es un estudio en homenaje al mítico “Retrato de Inocencio X” de Diego Velázquez, sin duda una de sus obras cumbre y quizá la más influyente en la historia del retrato psicológico.
 
El aspecto creativo del proceso puede evolucionar de forma colaborativa, compartiendo relajadamente el visionado de películas referenciales con el director y comparando notas. Algunos directores de fotografía optan por una aproximación alternativa. Por ejemplo, Philippe Ross, AFC, afirma que la música es un camino mucho más certero y corto hacia el corazón y la mente de cualquier persona, directores incluidos. Probablemente no le falte razón.
Philippe Ros, AFC, durante la 24 edición del Festival Camerimage en 2016

Philippe Ros, AFC, durante la 24 edición del Festival Camerimage en 2016

Hemos dicho en innumerables ocasiones que el equipo de cámara tiene la responsabilidad de ejercer de intermediario entre el director y el departamento de producción para facilitar el ahorro de costes, siempre que no vaya en detrimento de la voluntad creativa del director y de una calidad mínima irrenunciable. Sin producción no hay proyecto que valga y ese hecho no debemos olvidarlo jamás. Existe, no obstante, un único punto de fricción que, al menos en España, no se ha resuelto todavía a gusto de todos. Pretender que producción asuma de una vez por todas que la preparación –por medio del procedimiento antes descrito– ahorra miles de problemas en rodaje y postproducción y que pagar al director de fotografía para que pueda pasar más tiempo con el director en preproducción es ahorrar (mucho) dinero suele ser misión imposible en la mayoría de los casos. Buena suerte intentándolo. Pero, que quede claro, no dejéis nunca de pedirlo.
Desglose del guion
A la hora de enfrentarse al guion, una práctica bastante difundida es la de imprimirlo en formato apaisado, dedicando sólo la mitad de cada página al texto –con su tipografía original–. De ese modo, en la otra mitad queda espacio suficiente para añadir notas, dibujos, fotos de referencia y una cantidad ingente de circulitos y flechitas -que a veces solo entiende el que las ha dibujado. Muchos guionistas –que no todos– entregan sus trabajos en tipo Courier con tamaño de letra doce.
Celtx, uno de las herramientas de software gratuito más prácticas para realizar desgloses de guión

Celtx, uno de las herramientas de software gratuito más prácticas para realizar desgloses de guion

Es una convención procedente de la industria holywoodiense clásica, que asumía que cada página escrita –según esta pauta– equivale, más o menos, a un minuto de película. Como cualquier otra estandarización, su parecido con la realidad depende de la naturaleza de la secuencia –además, el idioma español suele requerir un número superior de sílabas que el inglés para contar lo mismo–, pero es una tradición que se mantiene, porque es preferible a tener millones de tipos y tamaños diferentes. El guionista es libre de escoger cualquier otro estándar –bueno, todo lo libre que puede ser un guionista en nuestra industria, que es bien poco por desgracia–.
Cuando la relación entre un director y su director de fotografía cuenta con muchas películas a sus espaldas todo el proceso de desglose de guión es más eficiente y veloz. En la imagen, Ingmar Bergman y su fiel colaborador Sven Nykvist, cuya aproximación naturalista y -aparentemente- simple a la dirección de fotografía marcó un antes y un después en la historia del cine

Cuando la relación entre un director y su director de fotografía cuenta con muchas películas a sus espaldas todo el proceso de desglose de guion es más eficiente y veloz. En la imagen, Ingmar Bergman y su fiel colaborador Sven Nykvist, cuya aproximación naturalista y –aparentemente– simple a la dirección de fotografía marcó un antes y un después en la historia del cine

Semejante acumulación de garabatos tiene una justificación excelente. Es una manera idónea de unificar todos nuestros pensamientos sobre el papel, rápidamente, en un sólo lugar y en relación directa con el texto del guion que les acompaña. No es infrecuente necesitar una docena –o más– de lecturas para buscar detalles que se nos hayan pasado por alto. Las notas deben incorporar información como, por ejemplo, si resultaría útil utilizar una grúa en una toma, dónde serían necesarias ópticas especiales –como un zoom de gran rango o un prisma de ángulo bajo– dónde es necesario añadir sedas o muselinas en los techos, cuándo hará falta una máquina de humo, cuál podría ser el aspecto de cada escena –incluyendo todos los detalles que se puedan deducir del texto escrito–, etc.
Comparación entre el texto del guión desglosado y la imagen final

Comparación entre el texto del guion desglosado y la imagen final

A continuación, lo más usual es repasar esas notas con el director y volver a repasarlas a solas tras apuntar sus modificaciones. A partir de la mezcolanza de toda esta información, podemos organizar y recopilar las notas de forma presentable y elaborar un presupuesto tentativo del material que será imprescindible para lograr lo que aparece en la lista. Una vez más, este último proceso requiere dos o tres revisiones más con el director y con el director de producción. Una vez que se ha afinado y que cuenta con la aprobación de todas las partes implicadas, entra en juego el primer ayudante de dirección, con quien se estudian paso a paso las notas para que las incorpore a su calendario técnico. Cuando están integradas por número de página y de escena, el calendario sirve como notificación y recordatorio de cuándo serán necesarios materiales especiales. Gracias a esta planificación, producción no tiene que incurrir en gastos absurdos, derivados de llevar material –durante la totalidad del rodaje– que sólo se utilizará en un par de ocasiones. La oficina de producción es consciente en todo momento y de forma oficial de qué material especial hace falta en cada escena. Cuando el calendario se modifica –es decir, siempre– las notas –enlazadas a las escenas individuales– cambian con el calendario de forma automática.
El tándem entre el director Alberto Rodríguez y el director de fotografía Álex Catalán, AEC ha dado lugar a excelentes resultados artísticos. La suya es una historia de una colaboración exitosa en la que la preproducción es siempre concienzuda.

El tándem entre el director Alberto Rodríguez y el director de fotografía Álex Catalán, AEC ha dado lugar a excelentes resultados artísticos. La suya es una historia de una colaboración exitosa en la que la preproducción es siempre concienzuda.

Existen múltiples aplicaciones para dispositivos móviles, portátiles y tabletas que realizan un trabajo similar al que acabamos de describir, con la ventaja de que –en ellas– los círculos y las flechas son reconocibles. Sin embargo, es difícil encontrar una interfaz tan cómoda y efectiva como el papel corriente y moliente en gran parte del proceso. Puede que parezca que todo este galimatías burocrático es un lastre que los equipos tienen que pagar para poder rodar. La realidad es que a lo largo de este proceso es donde un proyecto cinematográfico toma forma. Es la tarea más creativa con diferencia, y ninguna otra labor del director de fotografía supera a esta en importancia.

Fuente Albedomedia.com – Julio Gómez 

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